Destellos

José María PINTO

“DESTELLOS”

 

Publicado por la página de arte y cultura de Ana Cristina Pastrana.

Abril de 2014

 

“Cada niño ha nacido con un tazón de luz perfecta. Si cuida de su luz, crecerá con fuerza y podrá hacer todas las cosas. Nadar con los tiburones, volar con las aves, conocer y comprender todo. Sin embargo, cuando se vuelve envidioso, celoso, colérico o temeroso, deja caer una piedra en su tazón de luz y un poco de su luz se extingue.

 

La luz y la piedra no pueden ocupar el mismo espacio. Si continúa poniendo piedras en su tazón, la luz se apagará y él se volverá piedra. Si en cualquier momento se cansa de ser una piedra, lo único que necesita hacer es darle la vuelta al tazón y las piedras se caerán, La luz crecerá de nuevo.”

 

Al igual que en este cuento hawaiano, José María Pinto, en su exposición “Destellos”, que se puede disfrutar hasta el día cuatro de Junio en la galería “Ángel Cantero”, llena el tazón de sus obras con la magia de la vida, esa luz que nos hace inmortales y tras la que se esconde la fragilidad de la vida cotidiana. Movimiento y color se aúnan tras los destellos para recrear paisajes urbanos en los que los edificios expiran, fugaces en el tiempo, mientras que las vidas anónimas, las protagonistas, discurren, ajenas al espectador. La vitalidad que imprime a los actos cotidianos de cualquier ciudad a través de la luz en movimiento hace que la rutina cobre especial protagonismo. El gusto y cuidado por los detalles en los que el artista se recrea, pone de manifiesto su gran sensibilidad y melancolía.

 

La influencia de Edward Hopper es evidente en la obra de este artista, como en otros muchos de nuestro tiempo. No obstante, hay que señalar que, si bien es verdad que las escenas reflejan esa realidad de provincias, Pinto no se limita a recrear ese carácter nihilista que define a las figuras hopperianas, así como su poética de ausencia con la inmovilidad, a veces fotográfica, del personaje, sino que más bien, identifica la fragilidad y la individualidad de nuestras vidas con la poesía de la luz en movimiento.

 

Muchos artistas contemporáneos se dedican a captar la esencia de ese vértigo que nos ha conducido a la individualización y al aislamiento, una actitud que desemboca en el tedio y la soledad, la insatisfacción, la inestabilidad y el desaliento, fruto de los miedos que nos definen.

 

Nuestras limitaciones las determinan nuestras elecciones. Cuando nos alimentamos con emociones tóxicas como la ira, el rencor, la frustración, el resentimiento, nuestra energía mental se transforma en obsesiones destructivas, contagiando a los demás con las mismas y creando más sufrimiento y caos. En cambio, cuando elegimos otras emociones como la alegría, el amor, la gratitud, la generosidad, la ternura, generamos bienestar y mejora nuestra calidad de vida y la de los que nos rodean. De igual manera, José María Pinto elige ofrecernos una visión de nuestra realidad más sugerente con la que se define como artista y como ser humano.

 

Madera y lienzo con una técnica mixta en la que la limpieza del color y el tratamiento de la luz evidencian la gran destreza del artista. Realidades cotidianas en las que juega con los volúmenes en diferentes planos de color, meras disculpas para hablarnos de los seres humanos, atrapados en esa vida que se nos escapa mientras hacemos otros planes. Un excelente trabajo, vital y sugerente.

 

“Debemos arrojar a los océanos del tiempo una botella de náufragos siderales, para que el Universo sepa de nosotros lo que no han de contar las cucarachas que nos sobrevivirán: que aquí existió un mundo donde prevaleció el sufrimiento y la injusticia, pero donde conocimos el amor y donde fuimos capaces de imaginar la felicidad.”

 

Gabriel García Márquez

 

José María Pinto, un artista que, a través de su exposición “Destellos”, hace una radiografía de nuestra sociedad con la poesía y la ternura de un mago.

Ana Cristina Pastrana (pintora, ilustradora y escritora)