Perspectívas variables

José María PINTO

 

PERSPECTIVAS VARIABLES

 

Para realizar su muestra pictórica de este año, llegan a nuestra Sala de Exposiciones, como un compacto grupo de cuadros, las obras artísticas de José María Pinto, en diferentes formatos, que recogen la realidad cotidiana, dentro de un estilo de hacer Arte que ha venido a denominarse: Paisajismo Urbano.

 

Opino que un trabajo artístico debe contener el propósito de reclamar nuestra atención, basándose en el interés encerrado en un misterio que debe ser desvelado por el contemplador, resolviendo el enigma de su particular atractivo, reconociendo y analizando los datos, claves y ritmos de forma y color que enclaustran su significado.

 

Esta exposición añade la novedad de que el pintor integra en la superficie de cada cuadro extractos y réplicas de algunas secciones, planos en proporciones diferenciadas, con desalineaciones en la estudiada coincidencia de las imágenes; creando un calidoscopio de fragmentos asimétricos, que se traducen, finalmente en un conjunto coordinado que suscita en el espectador la cinética sensación de estar observando cada detalle y, al mismo tiempo, la unidad del argumento pictórico. Esto nos lleva a la contemplación de una imitada realidad que puede ser legible de diferentes modos.

 

Este proceso de desglosar lo representado en un damero plural de enfoques selectos, con un deliberado ensamblaje de planos, cuya composición nos sume en un forzoso juego de deseos de observación en el cual, el descubrimiento de los diferentes datos informativos insertados, se convierte en una solución visual unitaria, creándonos una sensación lógica de totalidad.

 

No sé hasta dónde puede llegar en esta experiencia; pero puedo suponer que este artista podría desarrollar este modo de operación no solo produciendo impresiones bidimensionales, sino crear visualizaciones de paisajes panorámicos, donde la realidad pudiera ser percibida bajo diferentes puntos de vista perimetrales, desde una periferia envolvente.

Puede resultar algo complicado expresar esta teoría, aunque tengamos antecedentes ejemplarizados sobradamente prácticos y conocidos. Las visiones de los rostros de los modelos pintados por recordables pintores modernistas, donde la ubicación de las diferentes formas estructurales de las partes naturales componentes del cuerpo humano parece ocupar lugares ilógicamente situados y sorprendentemente mistificados con la aparente intención de crear formas atrevidamente desenfadadas; representaban la realidad del modelo deformándola, al parecer, caprichosamente; pero respondían a una intención experimental más profunda: pretender expresar las formas de las imágenes percibidas de la realidad contemplada, desde el prisma de múltiples y diferentes puntos de vista. En algunos casos, parecen estar tomados con un sentido visual envolvente y en otros, como en el cubismo, traduciéndolos a formas geométricas esenciales y proyectadas diversificadamente, con el propósito de abstraerlos en perspectivas variables.

 

Yo creo que, José María Pinto, ha compuesto sus cuadros del mismo modo que la mente utiliza los recuerdos visuales de forma asíncrona, reuniendo las diferentes escalas de la modulada impresión emocional de todos ellos, hasta conformar un conjunto integro y directamente legible. Si lo entendemos de este modo, no es extraño que el entramado conjunto de su obra induzca al espectador a una multiplicidad de apreciaciones. Esto significa dotar a su trabajo de un contenido conceptual perennemente atractivo. En resumen, la forma personalísima de construir una estética cuya clave siempre suscitará en el espectador el deseo de descifrar el secreto de su furtiva incógnita.

 

Gerardo Fontanes Pérez – Mayo de 2010.