José María PINTO

 

Belleza humana y urbana

 

El bilbaíno José María Pinto expone en la galería San Antón una treintena de obras que capturan la esencia de los momentos cotidianos en la ciudad, con Pamplona como protagonista de la muestra.

 

AINHOA PIUDO . PAMPLONA Lunes, 21 de enero de 2008 - 04:00 h.

 

 

José María Pinto Rey, bilbaíno de nacimiento, afincado en Artziniega (Álava) y pintor profesional reconoce que su debilidad son las ciudades. Le gusta pulsar el ambiente urbano, descubrir rincones que pasan desapercibidos al ojo común y, a partir de ahí, crear estampas que hablan de la belleza de lo cotidiano. Persigo siempre una composición equilibrada y atractiva, apunta el artista, de 48 años.

 

Pamplona ha sido uno de los últimos escenarios de esta particular búsqueda de lo estético entre el cemento y, fruto de ello, es la muestra que exhibe en la galería San Antón, la primera del vizcaíno en la capital navarra. La plaza San Francisco, la calle Estafeta o la avenida Carlos III penden de las paredes transformadas en óleos y acrílicos. Sin embargo, Pinto no busca lo particular de cada sitio. Me interesa más lo que nos une que lo que nos distingue. Cada vez todos los sitios tienen un aire más común, porque hay elementos que las igualan: el mobiliario urbano, los carteles publicitarios o las calles peatonales, argumenta.

 

Realismo pop

 

Y es este último, precisamente, un territorio muy jugoso para este pintor. Me fijo mucho en las personas, porque son las que dan sentido a las ciudades. Así, en sus cuadros aparecen gentes que van y que vienen, sentadas en un banco o conversando, siempre tocadas con un halo de armonía.

 

Para Rey, el proceso empieza en su cámara de fotos. Saco muchísimas instantáneas y, después, empiezo a trabajar. Selecciono lo que me gusta, quito lo que no; recorto, reduzco el plano si me interesa e, incluso, distorsiono lo que me convenga para que la imagen sea más redonda, explica.

 

Pinto, que define su estilo como una especie de realismo pop, prefiere los días luminosos para trabajar. Me gusta retratar las horas centrales del día, cuando la luz y la sombras están más definidas. Y, si es en verano, mejor que mejor. Yo no modulo los tonos, sino que hago planos de colores, dice.

 

La exposición cuenta también con un par de obras del encierro, un guiño para esta ciudad, y con una de Nueva York. He hecho bastantes temas de Nueva York, que es la ciudad de las ciudades, y son cuadros que se venden muy bien. Es curioso que, por una parte, a la gente le gusta mucho lo suyo y cada uno es muy de su pueblo pero, después, a todos nos fascina esta urbe, opina este artista que, después de más de 20 años de trayectoria, compagina su labor expositiva con las clases que imparte de pintura.